La Laguna apestada de mal olor y moscas por mal uso de estiércol subvencionado

Los vecinos de varios enclaves del municipio denuncian la dejadez política, el encubrimiento de las malas prácticas de algunos empresarios y el abandono al que los somete el ayuntamiento y una policía ecológica que tampoco le ha prestado demasiada atención al asunto.

No es la primera vez que pasa esto en La Laguna, hace unos meses el uso de estiércol en malas condiciones provocó una oleada de quejas que terminó con la sanción de los propietarios de la explotación platanera desde la que salían las hordas de insectos, y si bien los mal llamados agricultores ecológicos de ciudad tienen gran parte de la culpa por meterse a manejar fincas sin tener ni idea de lo que están haciendo ni más objetivo que sacar dinero, lo cierto es que la mayor parte de la responsabilidad recae sobre las explotaciones desde las que sale el estiércol plagado de larvas y los políticos que no toman medidas para detener las invasiones de moscas que sufren los ciudadanos.

Y es que vender y usar el estiércol en estas condiciones es especialmente rentable ya que no solo se ahorra el tiempo y el espacio necesarios para que las larvas de mosca completen su ciclo, sino que además esos niveles de frescor y nutrientes que tanto favorecen la reproducción de insectos suelen estar motivados por una alimentación a base de las famosas picas de plátanos que se pagan con el dinero de todos, con lo que el negocio se vuelve redondo, ya que para colmo tanto al principio como al final de la cadena están las empresas de ventas de fitosanitarios que empiezan por vender venenos a los plataneros para terminar vendiendo productos para matar a las moscas a los agricultores que usan un estiércol plagado de trazas de los fitosanitarios usados en los plátanos, tirando por tierra su argumento del cuidado de la naturaleza y la salud y dejando claro que se sigue una política de enriquecimiento de las empresas de fitosanitarios y agricultura estrechamente relacionadas con algunos políticos que deberían controlarlas.

Pero más allá de los negocios y los trapiches, quedan los agricultores aficionados o sin escrúpulos que se encuentran con que su explotación se ha convertido en un nido de moscas de todos los colores y tamaños, y sobre todo los vecinos que tienen que enfrentarse a estas invasiones de insectos sin tener donde esconderse, ya que se las pueden encontrar desde su bar de tapas habitual hasta el rincón más profundo de su casa, y muchos se ven obligados a renunciar a los bares y tener que cerrar puertas y ventanas convirtiendo sus casas en búnkers desde los que soportar la plaga durante los 20 ó 30 días que tardarán en morir todas las moscas y las crías que consigan reproducir, en tanto los políticos envían mensajes de castigo a los responsables sin que se haga nada por solucionar el problema de fondo, el uso indiscriminado de estiércol subvencionado que enriquece a unos mientras deja a otros indefensos ante la enorme cantidad de enfermedades que pueden transmitir estos insectos.

Dejar una opinión

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s