Los jardines de los Cabrera en Tejina serán el nuevo punto de encuentro de Nordeste Comunicación

La de los Cabrera fue una de las familias más influyentes de la comarca, llegando a tener propiedades por toda la isla que en el caso de Tejina fueron vendidas y legadas a vecinos que edificaron sobre ellas buena parte de los edificios que hoy conforman el pueblo.

La casa donde residían y sus alrededores corrieron una suerte diferente, siendo uno de los pocos enclaves históricos que quedan en Tejina. Desde antes de la guerra civil estos terrenos albergaban la que en aquel entonces era la única era del pueblo, espacio que en la actualidad está rodeado por jardines, y hasta el que no hace tanto llegaban en carretas las cosechas de todo el pueblo para separar la paja y demás subproductos antes de seguir en dirección al molino.

Su actual propietaria, de 96 años de edad, aún recuerda con una sonrisa los tiempos en los que junto a los entonces niños de la zona se subían a la trilla para hacer peso sobre el maíz o el trigo mientras daba vueltas tirada por una vaca, y que siempre tenía que ir alguien detrás con un orinal vigilando los movimientos de la vaca para evitar que defecara sobre la base de la que entonces era la principal fuente de alimento, el gofio. Eran tiempos más duros en los que en las casas no había electricidad ni agua corriente, pero en los que se sabía disfrutar más de las cosas pequeñas.

Junto a la era había un pequeño almacén que estaba integrado a la casa principal, y del que aún se conserva parte de la nave, en él se guardaban las cosechas y las vacas y toros que servían para tirar de las carretas y para las labores de trilla y arado. Poco a poco Tejina empezó a “juntar unas perritas” para construir tajeas desde el barranco Aguas de Dios, dos de las cuales pasaban por este enclave, lo que permitió que se fuera pasando a cultivos de regadío, más productivos y rentables, contribuyendo a generar una nueva economía que fue dejando a la era en el olvido, usándose una parte para uno de esos estanques, que como muchos otros terminó quedando sin uso.

Ya en el nuevo milenio, y con el sobrenombre de “El Búnker”, este estanque albergó uno de los puntos de encuentro más importantes de los jóvenes de aquella época, convirtiéndose en el sustituto de la casa de la juventud que Tejina nunca tuvo, habían varias barajas de cartas y juegos de mesa como el ajedrez, y su mobiliario se componía de muebles que se iban encontrando tirados y que allí no duraban mucho más, llegando a tener equipo de música y varias televisiones recicladas que a pesar de necesitar un golpe de vez en cuando para que volviera la imagen eran suficientes para que alguien llevara una PlayStation 2 y el último Teken o GTA y animara la tarde.


Como recuerdo de aquella época el estanque conserva una ventana escalonada que imita el puesto de ametralladora de un búnker, desde la que se puede ver desde la era hasta la calle aunque es casi imposible distinguirla desde esta. Tanto el estanque como la era y el almacén de los Cabrera se encuentran amenazados por los planes urbanísticos de La Laguna desde hace una década, lo que ha costado bastantes sacrificios y dolores de cabeza tanto a sus propietarios como a muchos otros vecinos afectados pos estas re-calificaciones.

Sin embargo Nordeste Comunicación apuesta por recuperar el lugar y establecer aquí su principal punto de encuentro, ya que considera que es el lugar ideal para que su personal, que puede hacer la mayor parte de los trabajos desde cualquier lugar, pueda trabajar al aire libre y palpar la naturaleza y la historia, recorrer sus jardines o instalaciones mientras oye los pájaros cantar, e incluso mancharse un poco las manos de tierra para desconectar antes de volver a desarrollar toda su creatividad en el mundo virtual, para ello se invertirán buena parte de los ingresos en restaurar los jardines y el muro que da a la calle, a pesar de que esto último era responsabilidad del ayuntamiento.

Como primeras medidas se está limpiando el solar que está junto a la calle para evitar el riesgo de incendio y que los vecinos del barrio puedan usarlo como aparcamiento los días fuertes de la fiesta, habiendo retirado ya enormes cantidades de hierba, cristales, plásticos y todo tipo de basura, aunque ya en La Pamela muchos los volvieron a usar como baño y vertedero, y todo sea dicho, algunos llevaban camisas amarillas; a la vez se mejoran los jardines que lindan con el solar, habiendo ya colocada la hélice de una antigua turbina eólica fabricada en Tejina, cuyas palas de madera de 1,20 metros llegaron a producir unos mil vatios de potencia, y que ahora permanecen frenadas a baja altura en referencia a Alisios del Nordeste y como símbolo de tecnología y sostenibilidad, dos de las bases más importantes de Nordeste Comunicación.

Cuando se concluya la limpieza de la parte baja se empezarán a restaurar los jardines de la era y a vaciarla de trastos para instalar un camino de madera y unas mesas y bancos en los que trabajar y charlar. Si Nordeste Comunicación prospera se llevará a cabo una segunda fase para restaurar “El Búnker” como refugio de la lluvia instalando un techo verde para integrarlo en el jardín y aprovechar su nivel bajo el suelo para mantener un ambiente fresco sin necesidad de aire acondicionado. La tercera fase supondrá la mayor inversión y consistirá en la restauración íntegra tanto del antiguo almacén de los Cabrera como de sus patios y jardines para que puedan pasar intactos a las siguientes generaciones.

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